Hoy, 11 de octubre, se cumplen cinco años del atentado a balazos a la casa del ex gobernador en la ciudad de Rosario, ubicada en Barrio Alberdi, durante el ejercicio de sus funciones como Gobernador de la Provincia de Santa Fe.
Cuatro desconocidos a bordo de dos motocicletas efectuaron al menos veinte disparos de armas de fuego sobre la fachada de la vivienda, varios de los cuales ingresaron a través de los vidrios a los ambientes donde se encontraban el gobernador y su compañera.
«Desde esa noche, nunca más pudimos volver a desarrollar nuestras actividades con la serenidad con la que solíamos hacerlo, ni volver a vivir sin custodia policial. Nunca más, volvimos a vivir en plena libertad.» expresó el gobernador.
Tras la detención de un sospechoso, acusado entre otros delitos de haber sido participe de la ráfaga de balas, la Justicia solicitó al entonces gobernador que identificara y reconociera al detenido como autor del hecho.
Así, el ex gobernador relataba que «Tal como lo expuse desde el primer momento, me resultó imposible reconocer a nadie, ya que mientras se efectuó el ataque yo me encontraba junto a mi mujer en el living de la casa viendo televisión y en ese momento sólo atinamos a tirarnos al suelo. Fuimos víctimas de un atentado, y nos encontrábamos imposibilitados de salir a la calle para observar a nadie.»
Sin embargo, el avance de la investigación judicial permitió que dos delincuentes sean condenados.
«Fuimos maltratados. Se instaló la infamia del “Narcosocialismo”, y algunos legisladores mediáticos asociaron aquella balacera con un presunto vínculo de nuestro gobierno con el narcotráfico.»
«Nunca recibí un solo pedido de disculpas por aquellas difamaciones. No hay una sola razón para que quienes lo hicieron, tengan un mínimo motivo para sostener los agravios. Propagaron las infamias y cuando los hechos los desmintieron, callaron.»