Terminó la baja temporal de las retenciones para la soja, el maíz y el girasol, y la medida generó malestar en el sector agropecuario. Miguel Ángel Peteta, productor y dirigente de Federación Agraria de Villa Eloísa, expresó su preocupación por el impacto que esto tendrá especialmente en los pequeños y medianos productores.
En diálogo con nuestro medio, Peteta lamentó que no se haya prorrogado la suspensión de retenciones y señaló que, en muchos casos, “ya no sirve producir soja en campos que están lejos de los puertos”. Agregó que una gran parte de los campos en la zona y en el país están alquilados, lo que agrava la situación: “Con las retenciones actuales, muchos productores quedan al borde del quebranto”.
El dirigente sostuvo que “el campo sigue siendo la variable de ajuste de la economía” y denunció que los recursos generados por el agro “se van a Buenos Aires y no regresan al interior productivo”. Recordó que el problema se arrastra desde 2001, cuando el entonces presidente Eduardo Duhalde implementó una retención del 10% a la soja, porcentaje que fue aumentando con los años hasta alcanzar los niveles actuales.
Peteta remarcó que “la soja ya no es rentable” para el productor pequeño y mediano: “Los números no cierran salvo para los grandes pools de siembra”. Indicó que donde hubo buenas lluvias, el productor puede seguir, pero donde el clima no acompañó, “la situación económica es insostenible”.
En cuanto a las necesidades del sector, afirmó que “la baja de retenciones es fundamental”, pero también reclamó por el fuerte aumento de impuestos provinciales y tasas municipales. “Nada de eso vuelve en mejoras: los caminos rurales y rutas están en pésimo estado”, advirtió. Como ejemplo, mencionó el estado de la Ruta 178, donde circulan los camiones con producción: “Es de suerte que no se mate más gente con el estado en que está”.