A punto de cumplir sus primeros 100 días, el equipo de Trump está sacudido por las pujas entre facciones

WASHINGTON.- La Casa Blanca de Donald Trump es atípica e impredecible. En su gobierno conviven dos facciones, militares y civiles, hombres de negocios forjados en Wall Street y férreos populistas, conservadores y progresistas, familiares y miembros del establishment republicano.
Las intrigas de palacio han dominado gran parte de la cobertura mediática de los primeros 100 días de Trump al frente de Estados Unidos, y su gobierno, aún incompleto, aparece dividido entre dos alas lideradas por los dos hombres más poderosos de la nueva administración: Steve Bannon, estratega presidencial, y Jared Kushner, yerno del presidente.
A sus 36 años, Kushner se ha asentado en las últimas semanas como un miembro determinante del nuevo gobierno: maneja un amplio portfolio de temas, domésticos e internacionales, incluidos una reforma del sector público y el manejo de las relaciones bilaterales estratégicas. Ha estado muy involucrado con China, México e Israel, y fue el primer miembro del nuevo gobierno que viajó a Irak. Lo llaman «el canciller en las sombras».
Ivanka Trump, hija de Trump, esposa de Kushner, flamante «asesora presidencial» -un cargo que le valió acusaciones de nepotismo y conflicto de intereses a Trump-, integra con su marido y el presidente del Consejo Económico Nacional, Gary Cohn, el «ala corporativa» del gobierno, vinculada a Nueva York y Goldman Sachs. Ivanka suele acompañar al presidente en sus reuniones bilaterales y esta semana viajó a Alemania para un encuentro con Angela Merkel del que también participó la reina Máxima de Holanda.
Bannon es el líder del «ala populista». Es el defensor de las promesas más ácidas de la campaña, las que encendieron a la coalición de votantes de Trump, incluido el veto migratorio a países musulmanes, el muro en la frontera con México y el proteccionismo como guía de la política económica. Su misión, ha dicho, es «deconstruir el Estado administrativo». Bannon, ultraderechista, perdió en su interna con Kushner, progresista, pero continúa en el gobierno.
En la reunión con Mauricio Macri está prevista también la presencia del vicepresidente, Mike Pence; el secretario de Estado, Rex Tillerson; el jefe de Gabinete, Reince Priebus, y el secretario de Comercio, Wilbur Ross, un inversor multimillonario, y el hombre más viejo en ocupar el cargo, a sus 79 años. Se espera también que esté el jefe del Consejo de Seguridad Nacional, el general H. R. McMaster, pero no está confirmado.
Tillerson y Ross serán clave. Tillerson tuvo un perfil bajo al principio, pero ganó peso y notoriedad como canciller, sobre todo tras el ataque a Siria y el aumento de la tensión con Corea del Norte. El petróleo, un tema que maneja a la perfección por su pasado en Exxon, será uno de los ejes de la visita.
Macri quiere ampliar el vínculo comercial con EE.UU. y hay dos temas pendientes: la venta de limones y de biodiésel. Ross, a cargo de los temas comerciales, tendrá una reunión bilateral con el ministro de Producción, Francisco Cabrera.
Pence acortó su gira por Asia, pero no para ver a Macri: volvió para reforzar la ofensiva oficial ante los 100 días de Trump.
Priebus maneja la agenda del presidente y es el único miembro del «círculo rojo» de Trump que provino del establishment republicano. Tambalea hace meses: si Trump cambia su equipo, todos lo ven como el primero que se irá.