Juan Carlos Viale de Cañuelas, provincia de Bs.As. También se sumó a nuestra juntada literaria. Bienvenido Juan.
Estamos convocando a escritoras/es, escribas, escribanas/os, incluso a los escribidores como el de La tía Julia, que quieran enviarnos algún relato, cuento, historia, poesía u otro escrito que tenga ganas de compartir. La idea es expresarnos libre, horizontal y democráticamente. Publicá en esta sección de Diario Visión… si se te da la gana, claro.
Esperamos tu obra.
EL único requisito para ser destinatario/a de esta invitación es no excederse de las 3.000 palabras.
Escribinos a lasganasdeescribir@gmail.com
Del dicho al hecho…
¡Ring…! ¡Ring…!
_ ¡Holaaa…! ¡holaaa…!
_ ¡Hola! ¿Tía?
_ No, equivocado, no soy Lía.
_ ¡Hola, hola tía! ¿Tía Evelinda?
_ Ah, sí, sí; espere que cambio de oreja este aparato… ¿Quién habla?
_ Soy el Rupe, Ruperto, su sobrino.
_ ¡Hola m’hijo! ¿Cómo dice que le va?
_ Estoy acá, en el rancho de mis Tatas, más solo que indio malo. Sabe, la cosa está demasiado quieta por acá, está más aburrido que bailar con la hermana. Entones me dije, no hay mal que por bien no venga y, como Dios está en todos lados pero atiende en Buenos Aires, la voy a llamar a la tía Evelinda para ver si me puede recibir un tiempo en su casa…
_ Como no m’hijo, tómese el tren y véngase cuando quiera.
_ ¡Gracias tía! Me pone contento como perro con dos colas. Averiguo a qué hora le pasa el tren y le aviso.
Al otro día…
¡Ring, ring…!
_ ¡Holaaa…, holaaa…!
_ ¡Hola tía Evelinda, soy el Ruper!
_ ¡Hola m’hijo! ¿Ya se viene?
_ Sí, sí, hoy mismo a las una de la tarde salgo para allá. Y cuando llegue a la Constitución me le tomo un tasi, así no me pierdo…
_ ¿Se acuerda cómo llegar?
_ Sí tía, es fácil, me hace acordar de mi cusquito el Rabito, Cucha Cucha 306.
_ Bueno m’hijo, lo espero…
Y Ruperto se tomó el tren… Al tiempo que rogaba…pueda ser que hoy no se rompa la máquina, así llego temprano; sino, este viaje va a ser más largo que esperanza de pobre…
Horas después… descendía del transporte, pensando en vos alta…
_ ¡Güeno, ya llegamos gracias a Dios…! ¿Y ahora qué? Estoy perdido como turco en la neblina y más desorientado que brasilero después del 7 a 1… ¡Ah, sí, tengo que encontrar un tasi!
Acá hay uno. ¡Don!
_ Sí.
_ ¿Está libre?
_ ¿Qué dice ahí?
_ Libre.
_ Bueno, entonces estoy libre… ¿Sube o no sube?
_ Subo, subo.
_ ¿A dónde va?
_ A lo de mi tía Evelinda.
_ ¿Quééééé…?!
_ Digo a Cucha Cucha 306.
Este tipo es más raro que político honesto; mejor cierro la boca porque está más cruzado que trote de zorrino y me está llevando de un lado a otro como sandía dentro de un carro…
_ Listo, llegamos, son 48 pesos…
_ Aquí tiene buen hombre, y ¡gracias!
_ ¡Tock! ¡Tock! ¡Tíííaaa…!
_ ¡Ya voy, ya voy!
_ Hola tía, que bien se la ve; pero si está más linda que la Guanda NADA…
_ Hola sobrino, que alegría verlo; pase, pase… Ahí le preparé la piecita del fondo, acomode sus cosas y véngase para la cocina.
_ ¡Gracias tía!
_ M’hijo, mientras yo preparo la comida ¿no me iría a comprar yerba? Así podemos conversar acompañados de unos buenos mates. ¿Le parece?
_ Como no tía; ¿qué está haciendo de rico?
_ Estoy preparando pasta, ¿le gusta?
_ ¡Sí tía, que rico! ¿Dónde compro la yerba?
_ En la esquina hay un kiosquito nuevo, de unos chicos jovencitos.
_ Listo, ya vuelvo…
Y el Rupe salió a hacer el mandado…
_ ¡Buen día!
_ ¡Holii bolú!
_ ¿Cómo?
_ Patético Man, ¿de qué tribu sos?
_ ¿Qué?
_ Soorrii gordd. ¿Qué onda curtís?
_ Ah; a veces curtimos algunos cueros de nutria y de liebre en el campito.
_ Cool bolú, tipo que sos de los nuestros; el fader de María Pía también tiene un campito en las pampas de Cañuelas, y nada, cada tanto nos escapamos hasta allí, y nada, a volar en banda con pasta blanda. Pliz, ¿y vos?
_ Yo ando buscando yerba.
_ Tipo que arribaste justo, tengo recién cortada; ¿te va?
En eso se escuchan sirenas, y llegan varios patrulleros cargados con policías… y los agarraron con las manos en la masa (mejor dicho, con las manos en la pasta…). Y el pobre Ruperto se puso colorado como pavo e’chacra.
_ ¡Quietos, están detenidos; cualquier cosa que digan puede ser utilizada en su contra!
Y ahí nomás se los llevaron para la Comisaría, a los tirones como negra peinando al hijo…
_ ¿Nombre?
_ Ruperto LÓPEZ.
_ ¿Dónde vive?
_ Soy del Pueblo “Los Campitos” de Buenos Aires, pero ahora vine por unos días a la casa de mi tía.
_ ¿Qué estaba haciendo en ese kiosco?
_ Fui a comprar yerba.
_ ¡Ah, lo confiesa! Y, ¿para qué o para quién compraba?
_ Me mandó mi tía, la Evelinda.
_ ¿Y esa señora a dónde vive y a qué se dedica? Quiero que me diga, bajo juramente, ¿qué hace su tía?, ¡ahora!
_ Yyyyyyy… ella se quedó preparando la pasta, cuando salí de la casa estaba cocinando.
_ ¿Cómo? Sargento García, ¡urgente! ¡consígame una orden de allanamiento…!
_ Enseguida Oficial Schults.
Y, rápidamente, una comisión de 6 policías en 2 patrulleros más el Ruperto se apersonan en Cucha Cucha 306, o sea en la casa de la tía Evelinda.
_ Ud., Ruperto LÓPEZ mejor que no abra la boca. ¡Tock! ¡Tock! ¡Abran, es la Policía…!
_ ¡Ya voy, ya voy!
El Oficial pregunta:
_ ¿Sra. Evelinda?
_ Sí, soy yo.
_ ¿Ud. conoce a este individuo Ruperto LÓPEZ?
_ Sí, sí, por fin llegó Ruper; ¿me trajo la yerba…?
_ ¡Abuela! ¡Ud. también…!
Esta historia continuará…
Juan Carlos Viale (de Cañuelas/Bs.As.)