«Pásenme la mayonesa», grita Paola, sentada en una reposera amarilla, mientras sus cuatro hermanas, al mismo tiempo, intentan preparar un sándwich. Refugiadas bajo dos sombrillas, se instalaron allí para disfrutar el día. Pero se les olvidó un detalle importante: que iban a la playa. No trajeron sus trajes de baño, así que llamaron a su hermana mayor para que se sume al grupo junto con su hija y, de paso, les traiga a todas la ropa indicada para poder mojarse. «Vimos en la televisión las sombrillas y las sillas, todo era tan lindo que nos decidimos a venir. Pero no mostraban los juegos de agua», aseguró una de ellas.
El calor intenso acompañó los dos primeros días de Buenos Aires Playa, este año con mucha gente que se acercó para aprovechar de los juegos de agua, los talleres, la arena y los espacios preparados en el Parque Indoamericano, en el sur de la ciudad, y en el Parque de los Niños, en Costanera Norte. En este último lugar los visitantes llegaron en grupos, con familiares o amigos, y se instalaron a organizar los picnics, mientras los más chicos se lanzaron hacia los juegos de agua.
Este es el noveno año consecutivo que se lleva adelante la iniciativa y las autoridades esperan miles de visitas durante el verano. «Vendrán alrededor de 9000 personas por día durante la semana, mientras que los fines de semana calculamos no menos 15.000», dijo a LA NACION Sebastián Guerrero, jefe del Parque de los Niños.
Sin embargo, la cantidad de gente varía mucho según las condiciones del tiempo y los eventos puntuales que organizará la Ciudad, como la fiesta de la espuma, que suele atraer a muchísimos jóvenes.
La cantidad de personal para atender al público también fluctúa entre los días de la semana y los fines de semana: en el Parque de los Niños hay unos 70 playeros durante los días hábiles y se duplica la cantidad en las jornadas no laborables. Lo mismo sucede con el personal de seguridad.
El consumo de alcohol, que está prohibido dentro el predio, y los niños extraviados, son los problemas más comunes que deben resolver quienes custodian este lugar. Además, Guerrero afirmó que se instalaron «1100 sombrillas y 3000 reposeras nuevas».
Muchos de los visitantes que se acercaron ayer y anteayer, cuando se inauguró, calificaron el lugar como «demasiado bonito», o «muy lindo para disfrutar con toda la familia».
Los visitantes se habían enterado del arranque de la temporada playera en la ciudad por los medios de comunicación o por las redes sociales. Romina Mambrim contó que se habían trasladado con toda su familia desde Caseros, para festejar su cumpleaños en la playa. Luz Sánchez, madre de dos varones, dijo: «Nosotros hace cuatro años que venimos dos o tres veces por semana. Estábamos esperando que se abra. Lo que más les gusta a mis hijos son los juegos de agua.»
Las playas porteñas, que estarán abiertas hasta el 28 del mes próximo, ofrecen numerosas actividades y atracciones. Eso sí: explota de público con los acontecimientos especiales, como la fiesta de la espuma o las competencias acuáticas
Lucrecia Lacroze

