Ludovico también se comunicó a lasganasdeescribir@gmail.com para convidarnos con su escrito.
Estamos convocando a escritoras/es, escribas, escribanas/os, incluso a los escribidores como el de La tía Julia, que quieran enviarnos algún relato, cuento, historia, poesía u otro escrito que tenga ganas de compartir. La idea es expresarnos libre, horizontal y democráticamente. Publicá en esta sección de Diario Visión… si se te da la gana, claro.
Podés publicar también con seudónimo.
EL único requisito para ser destinatario/a de esta invitación es no excederse de las 2.000 palabras.
Esperamos tu escrito.
Acá es
No tengo la menor idea de cuál vendría a ser mi famoso “lugar en el mundo”. Sí como el de la película.
Si soy de aquí o soy de allá, o no soy de aquí ni soy de allá. Sí como el planteo de la canción de Facundo Cabral, eso no lo sé.
Lugares, paisajes, culturas, idiosincrasias, montaña, río, mar, pampa, con gente copada o gente fea. Sí, características de lugares, que es lo que generalmente uno encuentra cuando dice: “Este es mi lugar en el mundo”.
Yo antes pensaba así. Pero después vi que mi lugar en el mundo está siempre conmigo, Porque lo llevo adentro.
No esperá, no es frase hecha ni expresión romanticona ni petulancia de cancherito de boliche o de universitario primerañero. No. Te lo juro. Mi lugar en el mundo lo llevo adentro, sin verso. Esto es una confidencia, no es una compadreada, es algo que estoy compartiendo con vos.
A ver cómo te lo explico… Mirá, cada vez que me salí de mi mundo, cada vez que por dinero o comodidad (como dice el tema de Rubén Blades) abandoné mis convicciones, nunca, pero nunca jamás pude estar en paz ni un minuto. Por mucho que viaje, conozca muchos lugares y me la pase yendo de acá para allá, me siento molesto, como cuando te vuelven locos los mosquitos o el calor húmedo, no me soporto. Y lo he intentado ¿Eh? Vaya si lo habré intentado.
Pará, te juro que no es arrogancia, seguime… Cada vez que quise hacerme el pavo con el tema de mi posicionamiento ¡Ay mi dios! Que incomodidad, no me aguanto, no puedo estar.
Por eso te digo que mi lugar en el mundo está adentro mío, es vivir de acuerdo con lo que pienso, si no, no me aguanto.
De modo que ni siquiera es algo loable lo mío. Mi lugar en el mundo es vivir acorde con lo que pienso porque de otro modo me resultaría insoportable.
En definitiva, soy coherente porque soy muy flojo para andar sufriendo la incoherencia.
Ludovico.

