La tensión internacional vuelve a impactar de lleno en la economía y genera incertidumbre en los mercados. En este contexto, se esperaba un fuerte incremento en el precio del petróleo que, a través del mayor costo de los biocombustibles, terminara impulsando al alza los valores de la soja. Este efecto se observó con mayor intensidad en el aceite que en los porotos, aunque las perspectivas generales no resultan favorables.
Al mismo tiempo, existía la expectativa de que en las negociaciones con China se alcanzara una extensión del acuerdo comercial. Sin embargo, dado que China apoya a Irán en este conflicto, surgen dudas respecto de que dicha posibilidad pueda concretarse.
Por otra parte, comienza a ingresar la cosecha en Brasil, aunque con demoras provocadas por las lluvias. En el mercado local, las precipitaciones continúan registrándose, lo que contribuye a sostener el estado de los cultivos y permite estimar que las proyecciones de producción, ubicadas entre 47 y 48 millones de toneladas, se encuentran bastante aseguradas. Este escenario aporta cierta distensión a los precios.
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