Nacido en Mozambique, este hombre con un destino excepcional arribó al País del Sol Naciente como esclavo a finales del siglo XVI. Hoy en día se trabaja en una película sobre su fascinante historia de vida.
La historia de este hombre fue devorada por el tiempo a tal punto que su nombre de nacimiento también se ha perdido. Sólo se conoce su apellido japonés que le fue dado: Yasuke. Antiguamente un esclavo nacido sobre la costa este africana a mediados del siglo dieciséis, Yasuke se convirtió en el primer samurái extranjero de la historia de Japón.
Han debido pasar casi cinco siglos para que este destino fuera de lo común resurja. En Japón, este hombre fuerte, corajudo y portador de una pasión por el arte de la guerra aparece hoy en una publicidad. En Camerún, una exposición le ha sido consagrada a partir del del 26 de junio, la cual migrará por algunos meses a Japón. En España, Portugal, Italia o Rumania, decenas de artículos han sido publicados para contar las hazañas de este guerrero. En Estados Unidos, finalmente, la sociedad de producción Lionsgate, que produjo la película El Último Inmortal (Highlander), ha anunciado que está trabajando en una película sobre él.
Yasuke nació en la isla de Mozambiquedurante entre los años 1530 a 1540. Como todos los miembros de la comunidad makua a la que pertenecía, era un pescador muy habilidoso. Un día, persiguiendo el rastro de un león herido por su lanza, fue capturado por traficantes de esclavos y arrancado de su isla.
Tras esto fue llevado en condiciones infrahumanas a Goa, en India, en un viaje de poco más de un mes. Los esclavos viajaban hacinados, respirando olor a orina, heces y sudor, encadenados los unos a los otros. Al llegar fue llevado a un mercado de esclavos donde tras sufrir ser manoseado como una cosa y visto como una curiosidad, fue comprado por un señor y conducido a una construcción perteneciente a sacerdotes jesuitas.
Su trabajo consistía en traer agua de una fuente, tarea que él consideraba denigrante pues era relegada a las mujeres entre los Makua. Los meses pasaban y él comenzó a pensar en suicidarse, pero jamás se atrevió pues deseaba volver a ver a su madre.
El 6 de septiembre de 1574 su destino cambia una vez más con el desembarco de 44 eclesiásticos en Goa. Entre ellos se encontraba Alessandro Valignano, un sacerdote encargado de inspeccionar las misiones jesuitas de su jurisdiccón. Tras algunos meses, este decide continuar su trabajo en Japón para lo cual buscó un hombre poderoso y fuerte que le pudiera servir como protector. Eligió a Yasuke.
El 20 de septiembre de 1577, los dos hombres se embarcan en un viaje que durará casi dos años. Tras algunas escalas en Malacca, actual Malasia, y Macao (China), llegaron a la isla de Kyushu, en Japón, el 25 de julio de 1579. Allí se ubicaba la sede de la misión jesuita.

En el País del Sol Naciente, la vista de este hombre de piel negra provocaba un revuelo entre la población. Algunos japoneses recorrían centenas de kilómetros sólo para verlo y distraerse con su compañía por tres o cuatro días. La idea de exhibir al esclavo africano por ganancias era corriente entre los jesuitas.

El 8 de marzo de 1581, Yasuke y Alessandro Valignano dejan la isla de Kyushu para ir a Kyoto, donde reinaba Oda Nobunaga, un poderoso señor de la guerra. Al verlo se sintió impresionado por su fuerza, su tamaño (más de un metro noventa), su inteligencia, que le había permitido aprender a hablar el japonés, y su piel, al punto tal que le pidió tomar un baño para verificar si el negro era genuinamente su color natural. Sobrecogido de empatía por Yasuke, Oda Nobunaga le pidió a Alessandro Valignano, quien debía dejar Japón, de dejar a su servidor con él. El jesuita aceptó.
El joven esclavo fue rápidamente liberado y elevado al rango de samurái; se volvió uno de los guardaespaldas del señor de la guerra y entró en su círculo más íntimo. Se le permitió portar dos sables, e incluso su propia lanza, un privilegio excepcional para la época. Se convirtió así en el primer extranjero en portar los atributos célebres caballeros japoneses. Nunca antes alguien había tenido este honor, ni siquiera un europeo. Incluso se le ofreció una vivienda y la hija adoptiva del señor de la guerra como hija adoptiva.
En 1582 Yasuke gana la guerra de Tenmokuzan, librada contra Takeda Katsuyori, el gran rival de Oda Nobunaga. La victoria fue total. Pero su proximidad con el señor de la guera suscitaba celos en la provincia. Entre ellos, Akechi Mitsuhide, quien acusaba a Oda Nobunaga de ser el responsable por la muerte de su madre, armó un ejército y lanzó un ataque contra este último.
Al verse en inferioridad numérica y antes que rendirse, Oda Nobunaga se realizó el hara-kiri, una práctica para resguardar el honor mediante la cual los guerreros se quitaban la vida abriéndose el abdomen con un cuchillo especialmente hecho para eso, tras lo cual eran ejecutados por un amigo cercano con un corte al cuello. Yasuke vio el hecho en primera persona, y no logró conseguir el coraje para hacer lo mismo. Eligió morir en combate. Recogió sus armas y partió para la batalla, pero fue detenido.
En una carta escrita el 5 de noviembre de 1582, el padre Luis Frois escribía que para Akechi Mitsuhide, Yasuke no era un hombre sino un animal, por lo que no valía la pena matarlo. Debía ser enviado con los jesuitas.
¿El primer samurái extranjero regresó a Goa? ¿Regresó a África? Su pista se ha perdido en los vaivenes de la historia. Hoy es imposible saber el final de su vida. Yasuke era un hombre respetado, por lo que es posible que se haya quedado en Japón. Pero esto es sólo una especulación. Hoy se homenajea a Yasuke por ser un esclavo africano que se transformó en un héroe.
Fuente: LeMonde.fr